Las tumbas suelen estar dañadas por procesos constructivos postmedievales diversos

Así podrían haber sido los enterramientos en Priego durante la época islámica

El Servicio Municipal de Arqueología (Museo Histórico Municipal) está excavando una tumba doble medieval en la necrópolis andalusí hallada en el casco urbano de la localidad

La muerte siempre es un hecho que nos conmueve como humanos. Con ella acaba todo, y solo en contadas ocasiones la podemos trascender durante un tiempo dilatado de tiempo. Uno de estos ejemplos es la tumba doble medieval andalusí que está excavando el Servicio Municipal de Arqueología de Priego de Córdoba (Museo Histórico Municipal) en la necrópolis hallada en el casco urbano de la localidad. 

Imaginemos una de las hipótesis posibles:

El rito islámico no permite los enterramientos dobles (coetáneos o no) si no es por una causa justificada. Cada persona debe contar con su espacio para esperar la Resurrección y el Día del Juicio, pero no siempre se puede cumplir este precepto.

Las necrópolis terminan masificándose y los espacios libres desaparecen hasta tal punto que no es posible enterrar a un hijo junto a su madre, o a dos esposos, o a dos hermanos. Y entonces no hay más remedio que aportar tierra nueva y crecer en altura, o reabrir parcialmente una sepultura y colocar encima del esqueleto primigenio el cuerpo del difunto reciente, respetando, eso sí, un sedimento de tierra entre ambos.

Y así inician un camino compartido, pasado el umbral de la muerte, dos personas que, en vida, compartieron familia y vivencias. Hasta tal extremo que no tuvieron reparo en coincidir en el lugar de enterramiento.

No es imposible que la explicación a esta dualidad sea otra, pero de lo que no cabe duda es de que han conseguido trascender en el tiempo. Porque aquí estamos, siglos después, escribiendo sobre una singularidad funeraria de dos personas anónimas que bebieron del mismo manantial del que bebemos todavía y que vieron las mismas sierras perfilando su paisaje que nosotros.