La investigación frente al cáncer de próstata permite mejorar su manejo en la población cordobesa

IMIBIC y Hospital Reina Sofía inician una campaña de prevención, en la línea de Movember, para frenar los datos que señalan a este tumor como el más frecuente en hombres

El Hospital Universitario Reina Sofía y el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica (IMIBIC) se suman un año más a la campaña de promoción de hábitos de vida saludables centrada en la población masculina, en línea con Movember, para frenar los datos de incidencia del cáncer de próstata que señalan a este tumor como el más frecuente en hombres y supone en torno al 20% del total de casos de cáncer, excluyendo el de piel no melanoma. 

Solo en el Hospital Reina Sofía se diagnostican unos 200 nuevos casos de cáncer de próstata al año, un tumor que presenta una incidencia de 103 casos por cada 100.000 habitantes (lo que significa que 1 de cada 12 hombres desarrollará cáncer de próstata antes de los 75 años). Estos datos hacen necesaria una concienciación de la sociedad, especialmente de la masculina, para incluir hábitos de vida saludables en el día a día y acudir a las revisiones y cribados, a fin de realizar un diagnóstico precoz. 

Precisamente por ello, este año, el hospital y el IMIBIC ponen en marcha una campaña específica dirigida a la población masculina. La directora gerente del hospital, Valle García, acompañada de especialistas e investigadores implicados en el abordaje de este tumor han dado a conocer esta mañana los detalles de esta iniciativa, así como los principales datos. Concretamente, se han elaborado materiales como un díptico y los tradicionales bigotes que serán repartidos en diferentes establecimientos de moda masculina y clubes deportivos con el objetivo de hacer llegar al mayor número de personas información sobre la importancia de tomar decisiones sobre nuestro día a día que prevengan la enfermedad. 

Además de los especialistas, en el acto ha estado presente el paciente Pedro Ocaña a quien se le diagnosticó cáncer de próstata hace algo más de dos años. Pedro ha contado cómo estar en seguimiento por vigilancia (al ser un tumor de bajo riesgo) le ha permitido llevar una buena calidad de vida y evitar los efectos secundarios que pudiera haberle causado el tumor. Pedro también ha aprovechado para hacer un llamamiento a la población masculina y recordarles la importancia de los hábitos saludables y de acudir a las revisiones.

Investigación

Una de las principales herramientas para la lucha frente a esta enfermedad es la investigación, una actividad que en Córdoba se ha incrementado notablemente durante los últimos años y que permite acercar los tratamientos más novedosos a la población de referencia. Así, en estos momentos, los profesionales del hospital y del IMIBIC tienen activos 10 proyectos de investigación y 23 ensayos clínicos. Todos estos trabajos estudian nuevos marcadores para realizar un diagnóstico más preciso y precoz, así como la mejora de las técnicas diagnósticas de imagen y de los tratamientos.

Concretamente destacan los estudios multicéntricos PROSTAV e INVIPROST, que se lideran desde Córdoba, o aquellos en los que se colabora y que están relacionados con marcadores e imagen para diagnóstico, y registros para identificación de perfiles de pacientes como AFRODITA. En el campo de los ensayos clínicos, Córdoba desarrolla un importante trabajo a través de las diferentes disciplinas implicadas en el abordaje de este tumor. Así, por ejemplo, los profesionales del hospital y del IMIBIC trabajan en estudios multicéntricos para la evaluación de la resonancia magnética o, también, destacan los proyectos que el doctor Raúl Luque lidera junto con el grupo de Oncobesidad y metabolismo (GRAPCAN, entre otros). En cuanto a la Oncología Médica y radioterapica, la cada vez más creciente actividad en ensayos clínicos ha permitido incrementar la inclusión de pacientes con cáncer en un 25%, de los que más del 10% son pacientes con cáncer de próstata. Otros proyectos destacados en este campo son el estudio europeo PEGASUS, el ensayo ENZART, la inclusión en la plataforma PROCURE, el ensayo Python o el proyecto multicéntrico que busca describir la variación en el tratamiento y los resultados en una población representativa de pacientes con cáncer de próstata avanzado.

Abordaje y tratamiento

Son muchas las especialidades clínicas implicadas en el abordaje de este tumor. El trabajo colaborativo entre la Unidad de Urología con servicios como Medicina Nuclear, Radiología, Oncología Médica, Oncología Radioterápica, anatomia patológica o Atención Primaria, entre otros, permite tratar el cáncer de forma integral: atendiendo al diagnóstico, ofreciendo tratamientos personalizados y previendo cómo dar respuesta ante las posibles secuelas que el tratamiento pueda generar en el paciente. 

Los especialistas recuerdan que este tumor no suele presentar síntomas y que existe un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad cuando se tienen antecedentes familiares y en pacientes de raza negra. La mejor arma para prevenirla es un estilo de vida saludable, porque a obesidad o el síndrome metabólico son factores que pueden aumentar el riesgo de aparición del tumor.

Según destaca el responsable del servicio de Urología del Hospital Reina Sofía, Francisco Anglada, “el avance en los tratamientos y asistenciales también están ayudando a mejorar el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes”. En este sentido, destaca el desarrollo de la cirugía robótica en pacientes con cáncer de próstata, la introducción de la biopsia por fusión, técnicas de imagen de nueva generación y nuevos tratamientos de radioterapia de alta precisión gracias a la incorporación de aceleradores lineales de alta gama, así como nuevos tratamientos para el cáncer de próstata avanzado.  En concreto, ya se han realizado más de 800 biopsias por fusión, y unas 200 prostatectomías laparoscópicas asistidas por robot llevando a niveles de experiencia muy satisfactorios. 

Según el doctor Anglada, “todas estas acciones han ayudado a obtener mejores diagnósticos y más precisos, evitar el número de biopsias que se le realizan al paciente, ofrecer tratamientos más personalizados y efectivos; acercar tecnología mínimamente invasiva y de gran precisión; reducir el número de sesiones de radioterapia; ofrecer nuevas posibilidades en determinados pacientes con bajo número de metástasis u homogeneizar el manejo del paciente en toda la provincia, entre otras ventajas”.